Dos animales entran al circo, las espuelas largas y afiladas brillan bajo la luz amarillenta del local. Por un momento todas
las voces callan (el increíble bullicio de gritos retadores que se reanudarán un instante después) y las miradas se clavan en los gallos en el centro de la pista. A una señal, los jueces sueltan los animales, entonces plumas, picos y espuelas se entrelazan en abrazos sangrientos. Dos animales entran al ruedo, tal vez sólo uno vivirá. Las espuelas se hunden en el pecho y la cabeza, los picos ciegan los ojos; finalmente, un gallo cae y el otro canta sobre su cuerpo inmóvil… dos animales entran al ruedo, solo uno puede ganar.